Tamaño del texto:
Actualizado en: Martes, diciembre 11 2018

Centroamérica: la erradicación de la violencia de género es vital para la seguridad del Estado

Contenido por: Inter Press Service

Richard Barathe Es Director del Centro Regional del PNUD para América Latina y el Caribe.

CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá, diciembre 6 2018 (IPS) - María es una mujer salvadoreña de 35 años con tres niños pequeños.

Al crecer, María conoció a su madre pero nunca conoció a su padre. Cuando María tenía seis años, comenzó a trabajar en el Mercado Central de San Salvador y a la edad de 12 fue violada y quedó embarazada por primera vez.

Más tarde, María fue expulsada de su hogar una vez que su madre se casó por segunda vez, "Mi padrastro no quería cuidarme, ni mucho menos con un hijo", dijo a la investigadora para "Jóvenes resilientes, la oportunidad para la comunidad central". América ”, un estudio desarrollado por el Proyecto Regional Infosegura, una iniciativa conjunta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la USAID.

María vivió en muchos lugares diferentes hasta que conoció al padre de su segunda hija, quien fue asesinada años más tarde. Después de su fallecimiento, María tuvo un tercer hijo con un tercer compañero del que pronto se separó, debido a la violencia doméstica. Actualmente, el hijo adolescente de María vive con su padre, su tío y su abuela, ya que simplemente no podía cuidarlo mientras trabajaba a tiempo completo.

Las mujeres en todo El Salvador, al igual que María, tienen una esperanza de vida de alrededor de 75 años. Es seguro decir que aproximadamente la mitad de la vida de María ha estado profundamente marcada por la violencia que experimentan las mujeres en los países del norte de América Central, una región que durante las últimas dos décadas ha experimentado violencia crónica a pesar de que América Central no haya tenido una guerra regional en décadas .

Cuando se habla de violencia en los países del norte de América Central, se supone que se trata de un problema que afecta a los hombres jóvenes, ya que "solo" el porcentaje de víctimas de muertes violentas en 11 son mujeres. Sin embargo, la historia de María es más común de lo que se realiza.

María es solo otro ejemplo de cómo las mujeres de esta región viven rodeadas de una violencia que las afecta de manera diferente y específicamente porque son mujeres.

Esta violencia no es necesariamente letal, y las víctimas a menudo sobreviven, pero estas mujeres continúan sometidas al mismo ciclo de violencia a lo largo de toda su vida, afectando a las familias y comunidades a través de generaciones, afectando su economía y sostenibilidad, y distorsionando sus capacidades de desarrollo.

Los datos muestran que en el país de origen de María, 93 por ciento de las víctimas de delitos sexuales son mujeres. Más de dos de cada cinco víctimas son menores de 18. También sabemos que la violencia doméstica está presente en la edad adulta de una mujer y que una mujer entre 12 y 50 tiene un alto riesgo de "desaparecer".

Más de 3,500 mujeres han sido asesinadas entre los años 2010-2017, mientras que casi 2,700 se reportaron como desapariciones forzadas en el mismo período (201-2016) con un 43 por ciento de ellas siendo menores.

Lo sabemos porque el Estado salvadoreño ha avanzado en el manejo de la información sobre seguridad ciudadana con un enfoque en el género y ha orientado las políticas públicas para garantizar un análisis basado en la evidencia.

La migración es un fenómeno que también caracteriza a esta región, y los datos indican que la violencia contra las mujeres es un factor importante a considerar. Nuestra iniciativa también analizó los datos de los retornados: los migrantes detenidos en tránsito que fueron devueltos a su lugar de origen.

Sabemos que el 26 por ciento de estos 'retornados' son mujeres y 30 por ciento de todas las mujeres dicen que han migrado debido a la violencia, en comparación con solo 18 por ciento de los hombres que dicen que la violencia es la principal razón para abandonar su país.

Cada noviembre, los actores nacionales, regionales y mundiales realizan campañas para erradicar la violencia contra las mujeres. Es crucial reconocer la violencia contra las mujeres como un elemento esencial de la seguridad ciudadana: abordarla es un paso clave para construir sociedades más cohesionadas y pacíficas.

Abordar la violencia social general con un enfoque especial en la violencia contra las mujeres debe ser la base de políticas públicas integrales sobre seguridad ciudadana, que tengan como objetivo erradicar todo tipo de violencia. Comprender la violencia cotidiana que experimentan las mujeres en sus hogares y calles es un problema de seguridad para las comunidades y las naciones.

Ninguna nación estará segura a menos que las mujeres puedan vivir de manera segura y desarrollar todo su potencial.

En este espíritu, la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 17 proporcionan un modelo holístico para un enfoque integral para garantizar que las mujeres tengan una vida libre de todo tipo de violencia. Toda la sociedad prospera con pasos firmes hacia el desarrollo cuando nadie se queda atrás.

En el PNUD, estamos sistematizando las buenas prácticas y las historias exitosas del trabajo en Centroamérica en el marco del Proyecto Regional Infosegura PNUD-USAID, que se dedica al desarrollo de capacidades para la formulación de políticas públicas basadas en evidencia y con una perspectiva de género. enfoque. Estamos, así, estableciendo estándares, metodologías y procesos escalables.

Una parte esencial del proceso ha sido generar confianza y coordinar nuestro trabajo con las instituciones nacionales que producen y analizan datos, aprovechando las nuevas tecnologías, los expertos nacionales y la innovación.

Esta coordinación ha resultado en logros regionales en el manejo de la información con un enfoque de género, como encuestas especializadas e informes estandarizados sobre actos de violencia contra las mujeres.

En El Salvador, Guatemala o Honduras, entender el contexto de la historia de María con la mayor precisión posible nos permitirá erradicar eficazmente la violencia contra las mujeres, así como todos los demás tipos de violencia. Si los países desean alcanzar la Agenda 2030, impulsando las ganancias en los ámbitos económico, social y ambiental, esto solo se puede hacer si nos aseguramos de que no queden “Marías”.

Conectarse con los Estados Unidos

Suscríbete a nuestro boletín