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Actualizado en: Sábado, julio 21 2018

Preguntas y respuestas: "Imagino la diversidad como el eje central" en la investigación

[CIUDAD DE MÉXICO] El porcentaje de investigadoras en América Latina se encuentra entre los más altos del mundo. Ha alcanzado el 44 por ciento, en comparación con el promedio global de 28 por ciento.

Sin embargo, persiste una brecha de género que obstaculiza el camino de las mujeres científicas que tienen las mismas oportunidades y el mismo reconocimiento que sus colegas masculinos.

Esta brecha continua, y la importancia de incluir la dimensión de género en la investigación y el financiamiento, son algunos de los temas clave en esta entrevista Julia Tagüeña, subdirectora de desarrollo científico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México (CONACYT), antes de la La Cumbre de Género tendrá lugar en Londres este mes.

Las discusiones en las Cumbres de Género anteriores han mantenido que la ciencia no es neutral y que es necesario avanzar hacia un paradigma donde la ciencia sea sensible a la dimensión de género. ¿Cómo imaginas que este nuevo paradigma toma forma en la región latinoamericana?

Cada vez estoy más convencido de que es necesario incluir la sensibilidad de género en la investigación en cualquier parte del mundo. E imagino un paradigma que incluye más inclusiones, es decir, que incluye la diversidad como eje central, porque la evidencia nos dice que diversos grupos investigan mejor. Cuando tienes una visión más amplia de la investigación, haces mejor ciencia. Un ejemplo son los ataques cardíacos en las mujeres. Como la sintomatología es diferente para hombres y mujeres, y dado que la sintomatología más conocida es la de los hombres, las mujeres no la reconocen cuando tienen un ataque al corazón y no van al hospital a tiempo. Otro ejemplo son los cinturones de seguridad que inicialmente fueron diseñados a partir de prototipos masculinos, y las compañías posteriores se dieron cuenta de que no funcionaban correctamente en las mujeres porque simplemente tenían una anatomía diferente. Entonces, si tenemos un paradigma en el que la investigación y la tecnología toman en cuenta y abordan estas diferencias, enriqueceremos la vida de las personas.

"En México, a través del CONACYT, hemos tomado medidas, por un lado, en materia de igualdad de género y, por otro, de incorporar el análisis de género en la investigación,"

Julia Tagüeña

Además de mejorar la calidad de vida, ¿puede la dimensión de género en la investigación promover el desarrollo?

Mejorar la ciencia ayuda de muchas maneras, incluido el desarrollo de nuestros países. Si hablamos de crecimiento económico, por ejemplo, un informe del McKinsey Global Institute sugiere que si las mujeres participan en la economía en las mismas condiciones que las de los hombres, por 2025 agregarían un 26 por ciento al PBI global anual (producto interno bruto), que es equivalente al de las economías de los Estados Unidos y China conjunto. Y una de las regiones con mayor impacto sería América Latina. Por otro lado, la importancia de las mujeres para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible 17 de las Naciones Unidas ya ha sido discutida. En muchos lugares, las mujeres desempeñan un papel esencial en la toma de decisiones que tienen que ver con la sostenibilidad, como el cuidado de la casa o la crianza de los hijos.

¿Cómo y de quién proviene la inversión para fortalecer el número y la relevancia de las mujeres en la investigación STEM?

Creo que la forma de promover la dimensión de género como parte de la investigación es a través de las agencias de financiación. En los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) en los Estados Unidos, por ejemplo, ya es obligatorio que todos los experimentos médicos se realicen con el mismo número de hombres y mujeres. Y si ellos [los investigadores] no lo hacen, no reciben financiamiento. En México, a través del CONACYT, hemos llevado a cabo acciones sobre igualdad de género, por un lado, y, por otro, sobre la incorporación del análisis de género en la investigación. Tenemos llamadas específicas para mujeres indígenas, ofrecemos extensiones a los investigadores cuando quedan embarazadas, y aumentamos el límite de edad para las mujeres que participan en concursos para ocupar lugares en centros de investigación o para ganar premios [porque pueden haber pasado tiempo fuera del trabajo para los deberes familiares]. Pero creo que la inversión inicial debe provenir de la educación pública, para motivar a las niñas a estudiar STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

¿Ves diferencias significativas entre las condiciones en América Latina y en el mundo?

Lo que sabemos por las estadísticas de la UNESCO es que América Latina es una de las regiones con mayor número de mujeres científicas, y que frente a los problemas sociales de nuestra región, las mujeres educadas tienen más oportunidades que los hombres que no están educados [en el mismo nivel]. El problema es que en la mayoría de los países, las mujeres no logran llegar a puestos de liderazgo o de toma de decisiones tan a menudo como los hombres. La brecha salarial y la dificultad para combinar la crianza de los hijos con la vida académica siguen siendo desafíos. Pero también veo que es un tema generacional, y que cada vez más mujeres jóvenes ocupan esos puestos de liderazgo. Veremos un cambio progresivo.
Este artículo fue producido por la oficina de SciDev.Net en América Latina y el Caribe.

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